Yo digo Dr. José González

El Ramadán y la alta competición

Dr. José González
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Ramadán y deporte profesional no conjugan bien. El deporte profesional demanda unas exigencias físicas muy altas para las cuales el deportista debe de estar perfectamente nutrido e hidratado. Con las primeras luces del alba, los creyentes del Corán no pueden comer ni beber durante el mes del Ramadán. Y con la caída del sol, ya pueden ingerir de nuevo alimentos y líquidos. Desde el punto de vista de la fisiología del esfuerzo, estas prácticas están totalmente en contra de las reglas que regulan los entrenamientos de alta competición. La falta de hidratación adecuada que se requiere puede ser un factor importante de riesgo lesional. Por otra parte, los entrenamientos dobles que se hacen a estas alturas de la temporada deben de tener un control exhaustivo, por la misma razón, para evitar lesiones.

La costumbre de levantarse temprano para ingerir de nuevo alimentos, altera también las horas de sueño, con lo que el descanso no es el adecuado. El resultado final es que el rendimiento físico se resiente. Pero a pesar de todo lo expuesto, considero que las creencias son la reserva espiritual del ser humano y de ellas nace la fuerza. Por lo tanto, hay que respetarlas independientemente del dinero que se gane o la posición que se ocupe.

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