Sin hacer ruido, suena más alto
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Por lo visto y leído en las últimas semanas, la Selección de Juan Carlos Pastor no entra en los cálculos de los conspicuos analistas olímpicos para la apuesta de las medallas. Es posible que se haya escarbado en el pasado reciente, y con el doble fracaso en un Mundial (Alemania) y en un Europeo (Noruega) se haya olvidado todo lo conquistado por este grupo: campeón mundial 2005 y subcampeón de Europa 2006. Los mismos hombres, más veteranos o más expertos, y cierran un ciclo que para alguno (Barrufet, Hombrados) será el punto final con España.
Mejor. Sin alharacas. Así sólo tienen la presión que ellos mismos se marquen, y conociéndoles, no puede ser menos que subir al podio, traer como mínimo un bronce, que sería el tercero para Lozano, el más laureado de los españoles de este deporte. También saben que hay una Liga entera, la Asobal, pendiente de su éxito que revitalice el campeonato para amarrar a patrocinadores en tiempos de crisis. Por eso, de entrada no está mal presentarse sin hacer ruido y sin alardes, que luego los éxitos por inesperados suenan más alto. Al fin y al cabo estos jugadores, todos, son campeones de algo.




