La polución, un gran problema
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Pekín es una ciudad tremendamente contaminada, pero tenemos la esperanza de que los vientos monzónicos, que provienen del mar, ayuden a dispensar las partículas contaminantes, en especial las partículas en suspensión. Es cierto que las autoridades han tomado una serie de precauciones y medidas (más de doscientas), pero en el mejor de los casos no van a conseguir bajar de los 91 microgramos por metro cúbico en las partículas en suspensión. Estas cifras están muy por encima de las establecidas por los organismos competentes en la materia, que cifran el límite máximo en 20-25 microgramos. Esta contaminación va a dar lugar a un considerable aumento de las enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Y esto va a acarrear una serie de consecuencias negativas para el deportista.
En ambientes pobres en oxígeno al deportista le cuesta más respirar y nota que el aire no le llega bien a los pulmones. Cuando un deportista va a tope, el cuerpo le pide mas oxígeno, como se dice en el argot deportista: "Respirar por todas partes". Si el aire está contaminado, los problemas para los deportistas que tienen dificultades respiratorias pueden ser muy grandes. El cóctel: calor, humedad superior al 60 por ciento y contaminación forman un hándicap importante para que un deportista pueda conseguir un óptimo resultado deportivo.




