La paja y la viga del Manchester

La paja y la viga del Manchester

No me molestan las reglas que intentan proteger a los clubes de posibles ataques de otras entidades. Pero tampoco hay que llegar a ciertos extremos que no hacen más que quitarle glamour a la imagen de los grandes equipos. Seguramente, el Manchester se siente en su derecho y ve legítimo denunciar al Madrid ante la UEFA. Sin embargo, esta actitud aparece como un signo de debilidad manifiesta, como una reacción de desesperación frente a una situación que ya no controlan. Los ingleses están buscando un culpable exterior porque no tienen el valor de mirar su propia responsabilidad en lo que es, para ellos, una crisis y para los dirigentes madrileños, una situación finalmente confortable. Si Cristiano Ronaldo estuviera tan a gusto en el Manchester, no tendría ganas de escuchar los cantos de la sirena merengue.

Ferguson debería reflexionar si siempre ha hecho lo correcto con el portugués y preguntarse por qué su management, tan positivo para el crecimiento de los futbolistas, acaba empujándoles hacia cierto disgusto y, a veces, hacia la puerta de salida. Lo de la paja y de la viga también tiene sentido en inglés.