Es un sueño, tras 21 años
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Las grandes finales de la NBA están hechas de estrellas y pulsos a vida o muerte. Celtics y Lakers vuelven a verse en unas finales 21 años después de 1987. La leyenda de las estrellas ya conjura el hechizo: como Frank Sinatra y Ava Gardner. Un poco el carisma bostoniano de los Kennedy contra el showtime hollywoodiense de Tío Jack Nicholson, nuestro forajido preferido. Mejor, ¿imposible?
A los 21 años de 1987, no Bird, no McHale. No Magic, no Kareem. Ahora es la hora de Garnett, Pierce, Kobe Bryant y Pau Gasol. Indiana Jones y el Arca Perdida, sin Harrison Ford ni Spielberg. ¿Es posible? En 1987, Celtics y Lakers ardían entre la rivalidad Magic Johnson-Larry Bird y entre la llama racial lanzada por Isiah y Rodman contra Bird: "Si no fuera blanco, sería un jugador más", dijeron. Largo de contar. Ahora, Wycliffe Grousbeck, actual propietario de los Celtics, marcó terreno en Detroit: "Con los Lakers en finales, ganamos 8-2". Hay diferencias. Y otras estrellas. Pero es un ensueño de final.




