Cambio de rumbo en el Submarino
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El Submarino Amarillo tiene un nuevo capitán, el cuarto en lo que va de travesía. Una travesía que tenía rumbo al Edén pero las sucesivas tormentas que ha tenido que soportar la nave hacen que se acerque peligrosamente a las puertas del infierno. Julián Rubio es un técnico experimentado, fue un futbolista que destacaba por el buen trato del balón, elegante, desequilibrante, ingenioso y creativo. En su carrera como entrenador, habrá vivido situaciones límites, pero seguramente ninguna como la que tiene por delante; tener que tomar las riendas de un equipo nuevo, donde no tiene un conocimiento profundo de muchos de sus componentes, revertir una dinámica negativa en un espacio tan corto de tiempo, puede entenderse como una osadía.
Las primeras palabras que transmitió el nuevo técnico han sido correctas, tiene fe en sus posibilidades y en la de sus pupilos. No quiere cambiar muchos conceptos, sólo los justos y necesarios. Quiere simplificar las cosas para que toda esa empanada mental que tienen, se corrija. Este nuevo cambio de rumbo es el definitivo, el que permitirá seguir con la lección bien aprendida en la Liga de Fútbol Profesional o el que hará pagar la culpa de los pecados cometidos en una categoría inferior y aquí pagarán justos por pecadores; los aficionados que han dejado su aliento y su dinero y los responsables de tomar las unas decisiones erróneas. El calendario nos invita a ser optimistas, un Málaga necesitado, un filial con los deberes hechos y un Hércules desmotivado.



