Pensemos que vuelve la normalidad
Noticias relacionadas
Hace ya casi cuatro meses que el deporte, diría que en general más allá que el del motor, sufrió uno de los mayores varapalos de su historia. Una amenaza terrorista acabó, de un plumazo, con una competición que llevaba más de tres décadas capeando todo tipo de dificultades. Yo no podía creer que el Dakar muriera tan sólo por el capricho injustificable de unos pocos, que tantos años de aventura, sufrimiento, gloria, ilusiones y también solidaridad fuera a terminar de aquella manera. Pues ocurrió. Porque el Dakar como lo hemos conocido ha dejado de existir. Soy de los que opinan que su filosofía, sus fundamentos, están directamente relacionados con ese continente mágico que es África y todo lo que venga a partir de ahora será parecido, pero no igual.
Dicho esto, me parece una magnífica noticia que los motores estén a punto de arrancar de nuevo. Quienes debieron protagonizar entonces la gran aventura africana vuelven a la carga con desafíos y ánimos renovados. Es, en cierta medida, una manera de pensar que todo regresa a la normalidad, que la vida sigue pese a que unos pocos se empeñen en lo contrario. Este rally no puede nacer, lógicamente, con la fascinación del Dakar. Pero sí que es una provechosa semilla para que la especialidad retome un rumbo que nos permita olvidar, algún día, que una vez el terror fue más poderoso que la razón. Hombres y máquinas se preparan en Hungría para poner rumbo a Suramérica ya en 2009 y eso es lo más importante. Volvemos a la acción, recuperamos la ilusión...




