Cannavaro contestó con grandeza

Cuando un equipo tiene la inmensa suerte de contar en sus filas con un campeón del mundo, con un Balón de Oro, además de FIFA World Player, lo razonable es alegrarse. Este tipo de premios nunca llegan de casualidad, a pesar de lo que opinan los que no los consiguen. Pero en vez de disfrutar del reconocimiento a Fabio Cannavaro, parece que algún sector de la afición se molesta.
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No sé por qué nació en su día una corriente que se ha dedicado regularmente a despreciar el trabajo del italiano. Tampoco entiendo que se le haya atribuido tanta responsabilidad en las últimas derrotas del Madrid. A pesar de que no se haya movido ni un centímetro su eterna y agradable sonrisa, a pesar de que no haya pronunciado ninguna palabra de rabia, sé que el elegante Fabio ha sufrido mucho. Su nobleza le ha hecho retener en el fondo de su alma y en el celo de su familia todo tipo de quejas. Por todo ello reconozco que me alegré muchísimo anoche.
Don Fabio Cannavaro realizó un partido de altísimo nivel. Fue el central que necesita un equipo ambicioso como el Madrid. Cortó, se anticipó, taponó y mostró en cada momento una concentración digna del gran capitán de la escuadra azzurra campeona del mundo. Me quedo con una imagen que define la capacidad natural de este futbolista: cuando fue capaz de robarle arriba una pelota peligrosa al gigante Kanouté. La diferencia de centímetros desapareció con el talento y las ganas. Las cosas me parecen cada vez más claras cuando observo a este Madrid. Cuando el esquema de Schuster es el adecuado, un grande como Cannavaro puede brillar.



