Eindhoven y Pekín son dos mundos
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Las estadísticas aclaran cosas, pero, como todo, son manipulables. Algunas de esas estadísticas se han manejado con benevolencia triunfalista. A ver, y a ver muchas cosas: es cierto que la marca que le ha valido el bronce en 100 espalda a Nina Zhivanevskaya en Eindhoven (1:00.29), la hubiera llevado a ganar el oro olímpico en 2004, en Atenas. Y es cierto también que, con esa marca, Nina ni habría subido al podio en los Campeonatos o trials de Australia, ahora en acción, en Sydney. Ahí, las tres primeras Lady Dolphins han bajado del minuto...
Información adicional: en los Juegos Olímpicos no hay 50 espalda, la prueba predilecta de Nina, ni 1.500 libre para mujeres, la segunda plata europea de Villaecija. Más información: Emily Seebohm, de Brisbane, ganadora de los 100 espalda en Australia, firmó con el triunfo un nuevo récord de la Commonwealth (59.59): a los 15 años de edad. Tras Seebohm, en 59.84, tocaba pared Sophie Edington, que acaba de firmar plusmarca mundial de 50 en... 27.67. Faltan las estadounidenses y su plusmarquista mundial, la bella Natalie Coughlin. En la prueba estrella de Mireia Belmonte, 200 estilos, que Mireia dominó en 2:11.16, en Eindhoven, otra australiana, Stephanie Rice, ha suscrito en Sydney un brutal récord del mundo: 2:08.92. Sin australianas, americanas (EE UU, Canadá, Brasil...), chinas y japonesas, Eindhoven ha sido un mundo. Con todas ellas, Pekín será otro planeta, como lo será también el de los chicos: el mundo extraterrestre de un tal Phelps.




