Schuster menosprecia a Ruud van Nistelrooy

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Cuando un equipo como el Madrid no es capaz de tirar entre los tres palos ni una sola vez en noventa minutos estalla la preocupación. El estado de nerviosismo general que, lógicamente, ha producido la triste exhibición blanca en Riazor tiene un efecto directo incontrolable: tendemos a exagerar. En los dos sentidos. De repente la vuelta de dos pesos pesados como Ruud van Nistelrooy y Sergio Ramos es vista por todos como el principio de la "salvación". Dos "Mesías" vestidos de corto llegarán a punto para el domingo de resurrección ofensiva. La metáfora es fácil, lo reconozco, pero tan evidente que no se podía esquivar. Es que eso de seguir al fútbol es también una cuestión de pasión. Cualquier aficionado del Real Madrid se va a alegrar de que estén con el equipo dos hombres tan decisivos. Yo también. Y Bernd Schuster más todavía. Aunque no creo que el entrenador alemán sea un gran admirador de Van Nistelrooy. Le es útil, aprecia su entrega y sus goles pero menosprecia en cierta medida su cualidad como futbolista.
Un reciente (y secreto) acontecimiento lo demuestra. En una de sus charlas tácticas, el mister dividió en dos a su grupo de jugadores. Y les dijo: "Si lo que queremos es buen fútbol, con toque y elegancia, voy a poner a tal, tal y tal. Sin embargo, si busco algo menos vistoso y directo, voy a confiar en tal, tal y Ruud". En aquel momento, los ojos de Van Nistelrooy se cruzaron con los otros futbolistas "menospreciados" por el alemán. Una mirada que decía algo así como: "¿Y yo qué? ¿Soy un tronco con el balón?".



