Ojalá España encuentre a 'su' Hidalgo

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Es curioso. Mi primer recuerdo importante de fútbol coincide con mi primera emoción con este país llamado España. Una fecha que quedará grabada para siempre: 8 de julio de 1982. Un lugar: el Sánchez Pizjuán de Sevilla. Un acontecimiento: la semifinal del Mundial, Francia contra la República Federal de Alemania. Esa fatídica noche mi selección empató a tres y perdió en los penaltis. Esta cruel desilusión marcó profundamente varias generaciones de franceses. Pero cambió para siempre a los Bleus. El fútbol francés no podía ser igual. Y no lo fue. Nunca más.
Tal y como el nacimiento de todo ser humano se hace en el dolor del parto, la nueva vida de la selección gala salió de los sufrimientos de aquel partido celebrado en tierra española. Porque un hombre supo transformar esta derrota en la cultura ganadora que desde entonces rige a los Bleus. Este hombre es Michel Hidalgo, el seleccionador por excelencia. Fue padre, entrenador, jefe, profesor y mentor de la quinta dorada de Platini. Francia tenía el defecto de ser un equipo campeón de los partidos amistosos pero fallaba en los trofeos de verdad. Jugaba de maravilla, pero no sabía competir. Hidalgo lideró la revolución cultural deportiva que tantos frutos dio después. Primero la Eurocopa del 84, con él otra vez en el banquillo. Y, más tarde, el Mundial del 98 y la Eurocopa del 2000. Ojalá España pueda encontrar un seleccionador como Monsieur Hidalgo que le ayude a dar también el gran salto. Por fin.



