Visitar San Mamés es un lujo que se debe valorar
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Se le llama La Catedral y es verdad. San Mamés es un estadio distinto, donde se respira fútbol por los cuatro costados y eso debe ser valorado y apreciado por todos aquellos a los que nos apasiona este deporte. Es a día de hoy de los pocos campos que quedan a los que se puede acceder andando porque está situado de lleno en el casco urbano de la ciudad. El ambiente que se forma a lo largo de la calle Licenciado Poza hasta llegar al estadio es de los que merecen la pena. Dentro, el espectador se mete de lleno en el partido. Magnífica visibilidad desde cualquier ubicación y el sonido del terreno de juego que llega a la grada como en ningún otro escenario. Todo eso es San Mamés.
He tenido la fortuna de poder narrar en directo desde allí las únicas tres victorias que en ese escenario ha cosechado el Valladolid. El domingo acudiré, como cada año, con la esperanza de poder contar otra más. La primera la recuerdo fundamentalmente por el gol que marcó Onésimo que acababa de salir por Minguela al campo. Se ganó sin gran brillantez, pero sin sufrimiento. Sin embargo, las dos últimas victorias logradas fueron espectaculares. En el 2001 fue la tarde de Tote que hizo tres goles aunque el mejor de todos lo logró el mejicano Blanco, con un gol de rosca por toda la escuadra. El partido fue un recital como lo fue hace cuatro años cuando, con Vázquez cuestionado, el equipo reaccionó ganando a lo grande. Lástima que al final ese triunfo no sirviera para nada ya que el equipo terminó esa temporada descendiendo a Segunda.




