Yo digo Raúl Romojaro

El aroma de la gasolina engancha

Raúl Romojaro
Redacción de AS
Actualizado a

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Es un fenómeno que se repite con cierta frecuencia. Antiguos personajes de los grandes premios, desde pilotos a managers, pasando por mecánicos e incluso periodistas, regresan al Mundial tras un periodo de ausencia. Se suelen marchar hastiados de la presión de un trabajo que no conoce descanso, los largos viajes, las decepciones de la competición, la lejanía de la familia... Pero antes o después empiezan a añorar todo aquello que les apartó de los circuitos. Paradójico pero comprensible. Las carreras son casi un estilo de vida y quien queda enganchado por el aroma de la gasolina, difícilmente consigue desintoxicarse de esa adición. Y es lo que acaba de pasarles ahora a dos personajes entrañables, Gelete Nieto y Josep Crivillé, que vuelven al redil.

El caso de Gelete es el típico del piloto que desea que su experiencia pueda tener un sentido más allá de su retirada. El mayor de los Nieto no triunfó sobre la moto, pero es evidente que conoce bien la trastienda del Mundial, las claves de un deporte que durante tantos años fue su vida. Y ahora su hermano puede aprovecharse de todo ese saber hacer, que nunca viene mal. El caso de Josep es más especial. Vivió con intensidad la carrera de su hermano Álex, haciendo cuanto fuera necesario por facilitarle las cosas. Además, disfrutaba de todo aquello y quizá por eso ahora está de nuevo en los circuitos. Es un tipo peculiar, de carácter fuerte pero noble y sincero. Junto a otro clásico, Manuel Burillo, también puede hacer mucho bien a sus jóvenes pilotos.

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