El pardillo de la Champions
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El arranque de Champions tras el parón invernal tiene mucho peligro. Los equipos llegan con la inercia de las ligas, cada uno de la suya, y así les va. A los italianos, rácanos y mezquinos en su fútbol, mal. A los ingleses, alegres y despreocupados en su juego, bien. Por eso el Liverpool, quinto clasificado de la Premier a ¡19 puntos! del líder, el Arsenal, dejó con media estocada al Inter, primero de la Serie A a 11 puntos del segundo, el Roma. En los otros partidos, lo mismo. Los equipos se reencuentran con la Champions y salen ciegos, como en la liga. Error. Es otra competición. Hay que jugar con el factor campo, con el doble partido, con el público, con el árbitro...
Y el equipo que no se da cuenta de esto es como si vas a jugar una partida de póker y a la media hora aún no has descubierto al pardillo: entonces es que el pardillo eres tú. Aunque el Liverpool no hizo el partido de su vida (ése ya pasó, fue en la final de la Copa de Europa ante el Milán, en Estambul) facturó al Inter en los cinco últimos minutos, que es cuando más complicado resulta sorprender a un equipo italiano. Es cierto que ya no estaban sobre el campo sus centrales: Materazzi, expulsado, y Córdoba, lesionado. Esta noche, la segunda tanda: fijo que veremos algún pardillo más.




