Forlán y el Atlético resucitaron
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Forlán se lo merecía. Desde el día del Depor no había vuelto a meter un gol y, pese a ello, ha sido siempre el mejor jugador rojiblanco en la mini crisis que han atravesado. En el mejor partido fuera de casa de los de Javier Aguirre, la seguridad de Perea y Pablo en la defensa y el trabajo de Raúl García en el centro del campo permitió a los dinamiteros colchoneros destrozar el sueño de un Racing envalentonado. Incluso, pese al 0-2, su portero Coltorti hizo el partido de su vida. Salvando el cuarto de hora inicial, el Atlético se encontró con sus orígenes, con una forma de jugar seria, de bloque solidario, en la que la pelota se movía a una velocidad de vértigo y, con una pareja, Forlán-Agüero, que cada vez que entraba en contacto con ella hacía algo diferente.
Sin duda, Forlán ha sido el gran acierto en materia de fichajes de los últimos años del Atlético. Su segundo tanto de ayer es para guardarlo en la retina y, además, siempre está en movimiento, ofreciéndose al compañero con problemas, abriendo huecos para el Kun y siendo una penitencia para el rival que le marca. Garay tuvo que arrojar la toalla. El Atlético cuando nadie apostaba por él resucitó ante la revelación de la temporada y que, se presume, puede ser adversario en la lucha por los puestos europeos. Los atléticos regresaron a Madrid en posiciones de Champions y el domingo ante el Athletic, en casa, tendrán su reválida. Lo que sucede es que de la mano de Forlán y de Agüero se puede siempre soñar con lo mejor. Son delanteros que hacen muy bonito el fútbol.




