El espíritu del 23 de septiembre
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Pocas veces se habrá visto a un Valladolid tan poderoso teniendo enfrente a todo un Real Madrid como aquel 23 de septiembre, cuarta jornada de la primera vuelta de esta temporada. Los de Mendilibar fueron un ciclón. La presión que hicieron en todo el campo a los hombres de Schuster llamó la atención por inusual dentro de lo que son los parámetros normales del fútbol español. Nunca le había durado al Madrid menos tiempo el balón que aquella noche. Juanma Trueba lo calificó en la crónica del partido como "festival de poesía y agresividad la primera parte de los blanquivioletas" y de "sublime" al gol de Pedro López. Tal cual. Y es que fue así. Un poderío extremo de los locales ante un Madrid asustado por lo que se estaba encontrando. El Valladolid corrió esa tarde más que nunca, pero al final se tuvo que conformar con el escaso premio de un empate.
Pero hay dos cosas de esa noche que serán recordadas con el paso del tiempo. Una, el extraordinario gol de Pedro López. Un disparo impresionante desde fuera del área que batió a Casillas por toda la escuadra. Posiblemente el mejor gol de esta Liga. La otra, el espíritu que dejó latente el equipo pucelano en el terreno de juego. Ese mismo espíritu que debe de servir para acudir al Bernabéu con todas las ganas del mundo de tratar de volverlo a recuperar. Que vean el vídeo del partido, que recuerden de lo que fueron capaces y piensen que el destino les debe algo. Les debe una victoria ante el Madrid que aquel día no debió de escaparse bajo ningún concepto. Por ello, viajaremos ilusionados a la capital de España.




