Para olvidar a Napoleón

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Hay que ser muy inocente para obviar la dimensión política de cualquier enfrentamiento entre España y Francia. Dos vecinos cuya historia esta plagada de amores y desencuentros. Por ello, podemos afirmar que el partido llega en el momento más oportuno, ya que españoles y franceses pasan por la época más dulce de su ancestral relación. Quedan muy lejos los camiones de fresas quemados en la frontera, las peleas de barcos pesqueros y las dudas sobre la lucha contra el terrorismo. No sé si los responsables de la federación francesa se han percatado de esto cuando propusieron el encuentro pero, este año, festejamos el bicentenario del famoso Dos de Mayo. Otro momento histórico.
Hablando de la Guerra de la Independencia Sabemos cómo Iker Casillas, el capitán, se define a sí mismo: "No soy galáctico, soy de Móstoles". Y resulta que la ciudad de su corazón seguía oficialmente en guerra con Francia hasta hace solamente 25 años. ¡Verídico! Hizo falta la creación de la asociación de amistad hispano francesa Diálogo para que se firmase formalmente la paz. Lo vemos, este España-Francia esta cargado de historia. Así que, esta noche, tanto los jugadores como el público de La Rosaleda tendrán un papel muy relevante para que el partido parezca más amistoso que nunca.



