La muerte acecha a los campeones
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Tras algunos días de calma relativa, Kenia se incendia de nuevo. Y tras la muerte del cuatrocentista Lucas Sang (quemado vivo) y del maratoniano Wesley Ngetich (atravesado por una flecha ponzoñosa), otros atletas están en peligro. James Moiben, que contó su experiencia en El Larguero, sigue recluido en las altiplanicies. No quiere salir de allí, porque alejarse de su casa y verla en llamas puede ser todo uno. Guadalajara, el lugar donde vive, tendrá que esperar. La vida de los kenianos no vale nada, en esta orgía de sangre producto de fronteras artificiales, guerras tribales y elecciones fraudulentas.
Palabras estremecedoras de Moses Kiptanui (tres veces campeón mundial de obstáculos) y de Ezekiel Kemboi (oro en esta prueba en Atenas 2004): "Nos acusan ante la policía de haber transportado fusiles, arcos, flechas y otras armas utilizadas en los desórdenes". Ellos dos y otros 55 kenianos han hecho llegar un escrito a la prensa italiana, país en el que viven muchos de sus representantes y entrenadores: "Estamos en peligro de muerte". Arde Kenia y los mejores fondistas del mundo no piensan en los Juegos de Pekín, sino en salvar la vida.




