Su problema es un asunto psicológico
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Es relativamente frecuente en el deporte profesional ver cómo un joven deportista triunfa rotundamente en deporte y al poco tiempo se apaga, quedándose en la mediocridad sin saber por qué, a pesar de las grandes cualidades físicas y técnicas que tiene para el deporte. ¿Por qué ocurre eso? Pues sencillamente porque existe lo que se llama en psicología una inadaptación al éxito o al triunfo. El deportista, en plena vorágine del éxito, tiene al alcance de las manos todo lo que quiere y cuando lo quiere. Centra sus pensamientos en obtener todos los beneficios que quiere a corto plazo. Cada vez le cuesta más entrenarse para ponerse en forma porque sus efectos se ven a largo plazo, mientras que la fiesta y del placer son a muy corto plazo.
El deportista en esta circunstancia presenta un déficit de autocontrol que se ve disminuido por el ambiente en que se encuentra inmerso, lo mismo que a un niño al que se le da todo lo que quiere y se consiente para que no se porte mal. Hay que volver a inculcar a estos deportistas que el triunfo exige esfuerzo y sacrificio de verdad y que no se consigue honor sin dolor ni esa necesaria dosis de esfuerzo. Si el atleta no hace caso ni responde al estímulo de sus preparadores, a muy corto plazo deja de ser lo que una vez fue y comienza a somatizar en su organismo, en forma de dolor, patologías que en condiciones normales no tienen gran recuperación clínica y, por supuesto, no resultan incapacitantes para una normal práctica deportiva.




