El 72% de la Real quería que se fuera

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Igual hay alguien al que le indigne el adiós de Coleman de la Real. A él al primero, desde luego, pese a renunciar a su cargo voluntariamente y -por ende- irse sin cobrar finiquito. Esa imagen de mártir que deja no se la cree nadie y no se hubiera producido sin la agónica victoria ante el Alavés. Era el mejor momento para marcharse y el galés ha aprovechado la propaganda. Pero la sensación es que el técnico ha sobrado desde el momento en que Badiola salió presidente. No ha sido el máximo mandatario, sin embargo, el que ha forzado su marcha, sino el 72% de los accionistas -los que votaron a Badiola- quienes han optado por un claro cambio de aires. Con Fran Mérida. Sin Coleman.
Tampoco pierde mucho la Real sin él. No se trata del futuro técnico del Manchester United, sino de un entrenador que deja al equipo a un punto del ascenso, menos incluso de lo exigido. Lo triste es que sus extravagancias han llamado más la atención que su buen hacer deportivo. Renunciar a los fichajes que tanto ilusionan a la afición o llegar tarde a un entrenamiento "por liarse con el txakolí" han sido algunas de sus hazañas. Por fortuna, la Real parece empezar una nueva época. Un tiempo moderno sin galeses de por medio.



