Yo digo Hugo Vaca

El equipo por encima de lo individual

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Los aficionados gustan mucho de los jugadores talentosos, de aquellos que encandilan la visión con algún regate, o un buen control orientado, o un pase milimétrico entre una nube de jugadores rivales, o de un golpeo de balón potente y preciso. En definitiva, ese jugador diferente que con sus acciones levanta al público de sus asientos. El problema empieza cuando ese determinado futbolista, que se ha erigido en el conductor del equipo, sufre un marcaje estrecho por parte del rival y logran eclipsar el talento, provocando un cortocircuito en la línea de creación, dejando huérfano al equipo por la dependencia de este hacia esa individualidad. En el Cádiz, Antonio Calderón ha tenido que trabajar deprisa para suplir la falta de ese jugador que ponía el desequilibrio, aunque en esta ocasión no fue el equipo rival el que 'borró' al jugador, sino el propio Consejo de Administración el que propició la marcha de Lucas Lobos.

Transcurridas tres jornadas desde su marcha, el equipo ha sufrido una agradable transformación. Han aparecido otros referentes de la plantilla que no tienen la brillantez de Lobos, pero aportan un sentido colectivo, de orden táctico, de saber manejar los tiempos del partido, de compromiso con los compañeros, convirtiéndolo en lo que se denomina un bloque sólido, que no es espectacular, pero tremendamente práctico. Es mucho más sano para la salud de los técnicos que su grupo se comporte como un equipo, por encima de las individualidades.

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