Belleza, escupitajos y empujones
Noticias relacionadas
China es un país gigantesco, fantástico, impresionante y bellísimo. Lo mismo puede decirse de Pekín, su capital milenaria, ciudad sede de los próximos Juegos Olímpicos. Pero, aparte de extasiarse con tanta belleza, si usted acude a Pekín recibirá empujones asombrosos si pasea por la Plaza de Tiananmen, la más amplia del mundo, en la que se iniciará la carrera de maratón. Tendrá que resignarse a ver cómo algunos chinos se le cuelan sin rubor alguno cuando haga cola para entrar en la Ciudad Prohibida o en el Templo del Cielo. Empujándole, por supuesto. O cómo la gente escupe en el suelo, mientras camina o mientras pedalea, en las avenidas de Zhougguancum, una de las zonas más modernas de la ciudad. Y presenciará estupefacto cómo las falsificaciones de marcas conocidas se hacen casi delante de los propios clientes.
Pero no es que los chinos sean maleducados, es que su concepto de la educación es muy diferente al nuestro. Ellos consideran normal empujar a los demás, colarse en las colas o escupir en las calles. Algo que preocupa, y mucho, a las autoridades, porque se quiere dar una imagen moderna de una de las civilizaciones más antiguas y brillantes de la Tierra. De ahí esos Diez Mandamientos promulgados por la Comuna, que van acompañados de fuertes multas para aquellos que se empecinen en seguir haciendo durante los Juegos lo mismo que han hecho hasta ahora. Un reto tan difícil como superar a Estados Unidos en el medallero olímpico.




