La exigencia como regalo de Reyes

Noticias relacionadas
No hay mejor momento que hoy, Día de Reyes, para hablar de la importancia que tiene para cualquier ser humano su propia casa. Lógico, es un día en el que uno quiere sentir la cercanía de los suyos en el lugar que le ha visto crecer. Lo bueno para el Madrid es que Reyes se ha repetido diecinueve veces consecutivas en un reducido espacio de tiempo. No hay que ser un gran observador para descubrir en esta estadística un signo extremadamente positivo del estado general actual del equipo merengue.
Una vez más, voy a tener que dar la enhorabuena al público del estadio Bernabéu. Con su tradicional (y también criticada) exigencia, los aficionados que pueblan las gradas obligan realmente a los jugadores a ser dignos del escudo que llevan. Claro que es un arma de doble filo porque los más débiles, los menos profesionales o simplemente los que se sienten pachuchos se derrumban con más velocidad Pero el hecho de que los socios no les pasan ni una a los futbolistas se impone como un seguro de implicación en su deber. En el caso de un club como el Madrid esta actitud dura resulta ser más útil que los cánticos o los aplausos. Se apoya a los pequeños. Pero se exige a los grandes.



