La oscura sombra de Toshack...

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Badiola es desde ayer el nuevo presidente de la Real. Gustarán sus estrafalarias ideas o no, pero ha sido el único con agallas de presentarse y ofrecer savia nueva a una afición harta de lo mismo. Fracasos que han conducido al club a Segunda después de 40 años. Hace falta cambiar de estilo y esta es una oportunidad, aunque, como en todo, el tiempo dirá si mereció la pena variar la filosofía tradicionalista de una Real podrida. Lo patético del asunto ha sido la postura de sus críticos, que han hecho el ridículo cacareando detrás de la barrera sin más argumento que el pataleo y que han pedido incluso el voto en contra en unos comicios. Algo realmente insólito.
La sarta de menosprecios hacia el revolucionario manual de Badiola ha estado comandada por el periódico más fuerte de la ciudad. Y ahí aparece la mafiosa y oxidada figura de Toshack, columnista habitual de dicho diario, erigido a golpe de teclado en santo y seña del realismo y que no concibe desde su retiro en Gales que el nuevo presidente quiera prescindir de Coleman, su prolongación en el club. Quizá el futuro no sea China. Eso al menos está por ver. Pero la Real de las txapelas y los puros debe ser historia.



