Sólo lleva un mes en Primera
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Todo lo que ocurre en torno a Sergio Asenjo es extraño. Es como si alrededor de la figura de un chaval de 18 años, el que mejor está jugando su papel es el propio futbolista. Éste es un tema, el del crecimiento futbolístico del chico, para llevarlo con mimo, pero también con mucha naturalidad. Se trata de que un joven jugador de la cantera, que ya venía con gran proyección, se ha hecho por unas u otras circunstancias con la titularidad. No debe asustar que esto suceda. Asenjo es bueno, el mejor por lo que está demostrando para la portería del equipo, al menos en este momento, y nada más. Por eso, lo de no dejarle hablar, el insinuar que juega mejor que se entrena o el pensar que media Europa está preparada con el dinero para llevárselo en el mercado invernal es posiblemente tan exagerado como lo fue tenerle las trece primeras jornadas de la competición jugando con el filial en Segunda B.
Debe de ser todo más natural. Si el tipo está cualificado y es bueno, aunque sea joven, debe de jugar y a nadie le tiene que temblar el pulso. Porque para que Asenjo haya jugado, ha tenido que pasar lo que ha ocurrido con Butelle, más la lesión de Alberto. Y ahora resulta que Asenjo es el mejor de los tres. Mendilibar se vio obligado a alinearlo antes que poner a Ángel Félix. No quedaba otra. La respuesta ha llegado en el campo. Y lo que venga detrás, lo traerá consigo el fútbol. Claro que le seguirán equipos, pero no olvidemos que lleva sólo cuatro partidos en Primera. Hay que tener tranquilidad.




