Somos el equipo de los regalos
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Una vez más el Valladolid se fue de un partido con menos premio del que mereció. En un encuentro que fue una auténtica locura, el autogol de Pedro López tiró por tierra el buen trabajo hecho en los 90 minutos anteriores. El grave problema de este Valladolid sigue siendo su falta de madurez. Es inconcebible creer, para una persona que sólo hubiera visto los treinta primeros minutos de la segunda parte, que el equipo que vestía de negro acabaría perdiendo. Un Valladolid impecable en ataque, con, una vez más, goles de bellísima factura, le regaló el partido al Atlético. El primer presente en el minuto dos, con una perdida imperdonable de Álvaro Rubio y el resto sucedió en el segundo tiempo. Especialmente sangrantes fueron el tercer y cuarto tanto del equipo de Aguirre, con una salida alocada de Butelle y el autogol de Pedro López para jolgorio rojiblanco y desesperación de una afición y una ciudad que ya saboreaba un empate merecido en el Vicente Calderón.
Al Valladolid le faltaron varias cosas para saber ganar. La primera es tener un buen portero que, desgraciadamente, no lo está teniendo en todo el año. Me dan igual los debates, abiertos o cerrados, que escueza, o no, hablar del asunto. Lo digo como lo pienso. El Valladolid tiene la peor portería de la Liga y eso le está costando muchos puntos. La inseguridad que transmitió ayer Butelle en sus salidas y en los rechaces se contagió a todo el equipo. Y quien no vea ese problema, o ve muy poco, o no lo quiere ver.




