El apagón de Marcos Márquez
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Marcos Márquez se perdió el siempre emocionante derbi canario el pasado fin de semana. El que fuera máximo goleador de la categoría de plata en la anterior temporada con 22 tantos, tiene tres costillas rotas fruto de un choque con un rival en el encuentro contra el Granada 74. El hundimiento de Las Palmas ha coincidido con el apagón de su delantero más decisivo, que suma tan sólo dos goles este curso. El sevillano es un ejemplo de futbolista con talento que, sin saber muy bien por qué, no termina de asentarse. A sus 30 años ha jugado en Segunda B desde que saliera de la cantera del Sevilla. De físico robusto y con muchos recursos, Márquez ha transitado por Atlético B, Córdoba, Ceuta y Leganés hasta recalar en Gran Canaria en 2005.
Es un rematador puro, pero adornado con las sutilezas técnicas suficientes como para buscar soluciones dentro del área de los rivales. Márquez se ganó el corazón de los fieles aficionados amarillos con el gol que les dio su billete de vuelta a Segunda y a partir de ahí vivió su mejor etapa como goleador. El acierto de la pasada temporada le abrió las puertas de clubes de más nivel, pero decidió mantener el vínculo canario. Los goleadores siempre tienen algo de ciclotímicos. Por eso, cuando sus costillas suelden quizás Márquez se reencuentre con el acierto que tanto necesita su equipo. Juanito ya no está en el banquillo, pero seguro que a Rodríguez no le vendría mal la recuperación total del delantero.




