Nos esperan tiempos difíciles
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Alonso no estaba dispuesto a soportar más las humillaciones de McLaren y ha preferido sacrificar sus aspiraciones en la pista antes que seguir bajo el yugo de Ron Dennis. Deportivamente, la opción de continuar en Woking era infinitamente mejor que cualquiera de las que pueda encontrar ahora el asturiano; sin embargo, un deportista no puede ser feliz en un entorno como el que ha padecido Fernando durante este año, así que se ha visto obligado a renunciar quizá a mucho más de lo que ahora podemos adivinar. Nos esperan tiempos difíciles, porque Alonso nos había sumido en el dulce placer de la victoria y, sin embargo, es más que probable que en 2008 el himno español no suene ni tan siquiera una vez en los circuitos de Fórmula 1.
Su destino no se conocerá hasta dentro de unas semanas, pero hoy ya tenemos una evidencia poco halagüeña: difícilmente el coche que pilote será más competitivo que un McLaren, un Ferrari o un BMW. Es decir, que el triunfo se aleja de forma significativa de sus objetivos inmediatos. Si el equipo en el que recale es capaz de proporcionarle los medios y tiene la ilusión de mejorar, puede que Fernando consiga inmiscuirse en la lucha esporádica por los podios. Mayor optimismo entra más en el terreno de las esperanzas que de las realidades. Por eso para el ovetense es importante asegurarse una salida fácil de ese destino de transición. Le aguardan en Ferrari, el único lugar desde donde sí podrá tomarse cumplida revancha del que ya es su antiguo equipo.




