La labor callada de Gil Marín
Cuando Miguel Ángel Gil no toca el apartado deportivo, lo borda. La lucha que junto a Enrique Cerezo y Emilio Gutiérrez están manteniendo para sacar recursos atípicos, es decir euros, para el club es digno de ser tomada en cuenta. Ideas no le faltan al Consejero Delegado y su gran reto es conseguir que la firma Atlético de Madrid sea lo suficientemente valorada como para generar muchos ingresos y codearse con los grandes a la hora de los galácticos contrato de publicidad.
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Su proyecto del gran estadio de la Peineta promete ser una gran obra que no sólo va ser importante para la entidad colchonera. Madrid saldrá beneficiada pensando en los Juegos Olímpicos de 2016. Incluso es digno de resaltar que no quiere una mole de cemento que únicamente se utilice cada quince días. Estudia una serie de equipamientos, ya sean tiendas, restaurantes,... que permitan sacar la máxima rentabilidad a esta obra faraónica.
Tampoco se olvida de su Ciudad Deportiva y hasta el sueño de recuperar a la sección de balonmano. Un trabajo serio y responsable a la sombra, que permite unos frutos como los del verano pasado en los que se pudieron invertir más de sesenta millones de euros en fichajes. Su aprendizaje comienza a dar los frutos apetecidos y seguro que al final incluso encontrará la varita mágica que le permite acertar para que el equipo al final pueda disputar todos los años la Champions. El Consejo atlético se está ganando un voto de confianza por parte de sus abonados.




