El buen jugador de cartas
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He leído en AS que Del Bosque admite que quizá la premura con la que se hicieron los fichajes en el Cádiz les llevó a no acertar en alguno. Su sinceridad y honradez siempre han sido ejemplares y su discurso no cambia. Una plantilla llena de nombres no tiene por qué hacer equipo y eso se está notando en los gaditanos. Habrá que darles tiempo. Esta competición no reparte las mismas cartas a los participantes. Hay clubes que tienen todos los ases y algún comodín, mientras que otros apelan a la capacidad del tahúr habituado a las partidas sórdidas y que, con una pareja de sietes, son capaces de ganar una mano. No es un farol, simplemente saben jugar sus cartas.
El Sporting va en esa línea. Con una tenacidad a prueba de fracasos, los asturianos año tras año se reinventan. Preciado ha insuflado su carácter en una plantilla bien apuntalada con la llegada de Gerard, Mateo e Iván Hernández. Además, Barral ha asumido que puede ser ídolo goleador en El Molinón. En la Liga de la igualdad, los equipos ya han puesto sus naipes boca arriba y resulta que algún jugador humilde lleva escalera de color. Son cosas del juego, no hay que fiarse.




