Otra injusticia y ya van tres
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De nuevo el Valladolid se encontró con un escasísimo premio para los méritos que realizó. La cara de la gente al abandonar anoche Zorrilla lo decía todo. Era el rostro de quien había visto como su equipo le perdonaba la vida al Real Madrid, al líder. Pasó ante el Deportivo, ocurrió en Valencia y se repitió lamentablemente ayer. Aunque esta vez fue mucho más doloroso. Sólo el gol de Pedro López debería de haber valido para sumar los tres puntos, pero el Valladolid fue mucho más.
Los de Mendilíbar siguen siendo mejores que sus rivales. Ayer frente al Madrid demostraron que éste puede ser un gran año, si siguen en esta línea, presionando, tocando y anticipándose, pero hay que matar. A un equipo como el Madrid no se le puede perdonar y el Valladolid lo hizo. Y por dos veces. Llorente tuvo en sus botas lo que hubiera supuesto una borrachera de júbilo entre los aficionados blanquivioletas, pero la falta de puntería se paga, especialmente en los equipos modestos. Un Madrid superado salvó el pellejo en Zorrilla gracias al talento de Guti y a la resolución de sus futbolistas. Es la historia de siempre. Es inútil darle más vueltas. Pero me quedo con que las sensaciones del Valladolid son extraordinarias.




