Sneijder simboliza el nuevo Madrid
Wesley Sneijder nos contó ayer, en una entrevista que Sky Sports emitirá el martes, que ha acabado en el Real Madrid por suerte. Merodeó por su carrera el atractivo de un Barcelona en el que hubiera encajado enseguida y el Valencia lo intentó, pero "uno tiene que saber esperar su momento". Igual no fue del todo consciente cuando tomó su decisión, pero el Real Madrid necesitaba un Sneijder y viceversa. El matrimonio no pudo haber escogido un mejor momento. Justo ahora. Ni antes (cuando el club devoraba gigantes) ni después (igual la dinámica positiva en la que se encuentra el club le hubiera permitido encontrar un jugador de mayor perfil mediático). Es educado, tranquilo, se sorprende de algunos titulares que le ponen en lo más alto de una gloria que sólo ha empezado a construir. Es normal, vamos. Por cierto, que el Real Madrid se está llenando de gente normal y muy válida (no sólo en la plantilla, también en el departamento de comunicación) y eso lo agradecen los que trabajan en el club, la afición, los medios y toda la plantilla. Y el entrenador, claro. Ha llegado Jerzy Dudek que dice que anda detrás de sus cinco minutos de fama. Sneijder afirma que aspira a seguir siendo titular. Heinze sonríe y charla al salir a la zona mixta (de verdad, nos habíamos dejado de acostumbrar a ello en los últimos años).
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Sneijder sabía que últimamente los jugadores que abandonan la liga holandesa no triunfan en el extranjero inmediatamente, especialmente los ofensivos. Kezman, Kuyt, Kalou, Robben, Van Persie... Todos han necesitado tiempo para adaptarse y algunos no han llegado al nivel esperado. Pero el modo en que Wesley ha encajado sugiere por un lado que la plantilla le ha recibido como un mesías futbolístico (uno con el que Guti se entenderá, Raúl se beneficiará y Van Nistelrooy desarrollará una conexión que no ha tenido muchas ocasiones de florecer con la selección) y por otro que el propio futbolista no ha aterrizado en la Liga española sin saber dónde está: más bien lo contrario. Nos contó que hacía tiempo que se imaginaba en España, que sabía que le iba a ir bien, que tiene cualidades que sirven aquí (el pase y un primer toque primoroso) y otras que no se estilan (el lanzamiento desde larga distancia) que le ayudarán a destacar.
Ya ha encontrado casa y se traslada la semana que viene, aprende español a marchas forzadas y tiene un grupo de amigos que le cuidan (Ruud, Diarra, Robben). Ni es Beckham ni tampoco Di Stéfano, sino un jugador que tiene visión de juego, es trabajador, sabe aprovechar los espacios y golea desde el centro del campo. Y humilde. El mejor representante del nuevo Madrid.




