Mirar arriba, que ahí está la canasta

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Lo único bueno de la derrota es que el entrevistador de la gorra hizo por fin una entrevista: a Kirilenko, el MVP. Y sin utilizar la palabra crack. El resto es hablar a toro pasado y jugar a enjuiciar las decisiones de Pepu, que de esto sabe mucho más que yo. El por qué Navarro estuvo tanto tiempo en el banco o por qué todos los balones morían en Pau Gasol, exhausto, sin gas de tanto pelear ante los gigantes rusos y sus muchos kilos.
Dejémonos de escribir a favor de corriente y admitamos, eso sí, que Rusia es justa campeona, porque llegó a la final con sólo una derrota de equipaje -ante España, en octavos- y porque ayer mantuvo el tipo pese a su mal arranque y a jugar en casa del ogro mundial. Merecíamos el oro, pero nos quedamos en plata, que es buen metal y que permitirá trabajar cara a Pekín 2008 con el hambre de querer volver hincar el diente al oro. "Nos han faltado dos segundos, pues ya está", decía el presidente Sáez sobre el parquet, viendo a los suyos mirar al suelo y a los rusos descorchando ya el champán. La final con mayor vip por metro cuadrado de la historia acabó mal. Hay que levantar la cara, mirar arriba. Que es ahí donde está la canasta.



