Uno para doce y doce para uno

Noticias relacionadas
Cuando uno tiene un oro -que es como haber comido jamón ibérico, caviar y ostras a carrillo lleno- y sigue teniendo hambre, es que uno es grande. Cuando un equipo domina un partido por 24 puntos y aún así sus jugadores aprietan los dientes y mueren en defensa, es que ahí hay mucho más que un equipo. A dos minutos para el final del tercer cuarto, España ganaba a Alemania por 62-38. La presión de los nuestros era tal que se robó el enésimo balón y el ataque concluyó con una personal sobre Navarro. Bauermann pedía tiempo muerto. Pedía oxígeno. Pedía agua en el desierto.
Mientras Nowitzki y los suyos atendían cabizbajos a su seleccionador, el banquillo español recibía a sus cinco héroes como si hubieran ganado el Eurobasket. El derroche en defensa merecía el abrazo de todos. Y, por si fuera poco, Pepu ordenaba una zona-press que terminó por ahogar a la selección alemana, que encajaba posteriormente un parcial de 14-0 que nos dolió incluso a nosotros. Desde el septiembre nipón de 2006 nos hemos cansado de repetir que esta Selección es una familia. El modo en que ayer celebraron cada robo de balón, cada pase interceptado, cada ayuda, así lo demuestra. Uno para doce y doce para uno. Familia numerosa.



