Yo digo Joaquín Maroto

El recuerdo de Zidane es de Riquelme

Joaquín Maroto
Redacción de AS
Actualizado a

Materazzi, apodado Matrix porque sus patadas son de ciencia ficción, no es un Santo pese a la imagen cándida que da en las entrevistas. Materazzi es un central temible, y también el defensa más goleador en la historia de la Serie A. Pero Marco Materazzi es sobre todo un maestro de la provocación. El sábado, en el Italia-Francia de San Siro, tenía preparado una sorpresa por si marcaba un gol. Bajo la camiseta de la Azurra llevaba otra con la siguiente leyenda: "I love París". Lo hizo porque sabe que desde el célebre cabezazo de Zidane en la final del Mundial de Alemania él es el hombre más odiado de Francia.

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Por cierto, Zidane a la misma hora disfrutaba en su tele de plasma en su casa de Madrid (donde tiene un pequeño campo de fútbol en el que aún juega con sus hijos) de la victoria de los All Blacks frente a Italia en el Mundial de Rugby, ajeno a Materazzi. No fue a San Siro pese a que la FIFA intentó la enésima maniobra para reconciliarles, lo que no va a ser fácil. Materazzi reveló este verano (curiosa e irónicamente en una revista llamada Sorrisi y Canzioni) el agravio que provocó la embestida de Zizou: una ofensa a su única hermana, Lila, a quien llamó prostituta.

Basta con conocer un poquito a Zinedine para saber que no tiene mayor interés en coincidir con Materazzi porque no se presta al paripé. Además, él tampoco es un Santo. Cuando llegó a España desde la Juventus lo hizo con una rémora de cuatro partidos de sanción en Champions por agredir a un contrario. Y qué. Así es el fútbol. Sólo a los románticos les interesan saber detalles como que la camiseta que Zidane se puso en su último partido con el Madrid la tiene... Riquelme.

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