Un festín en el que sólo falta Navarro

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No busquen a Paul Ekman, Wallace Friesen y Silvan Tomkins en la alineación de Letonia, no los encontrarán. Ellos son los padres del FAST (Facial Affect Scoring Technique), un método que sirve para descifrar las expresiones faciales. Y eso es lo que ahora necesitamos. Si hace unos días tratábamos de adivinar en el rostro de Garbajosa el más mínimo detalle para saber si iba a jugar el Eurobasket, ahora es la cara de Navarro la que nos preocupa. En los amistosos asistimos a la metamorfosis de Garbo: desde el buen semblante de los primeros partidos hasta el gesto contrariado, de evidente preocupación, cuando la Selección española llegó a Castellón y Valencia. Y por fin, de alegría -alegría comedida, eso sí- cuando se olía el sí de los Raptors. Lo de Navarro nos cogió por sorpresa cuando ya levantábamos el telón del Eurobasket.
Dos palabras resumen el parte médico de su lesión: microrotura fibrilar. Dos términos que han helado el rostro de Navarro, quien sin embargo no regatea una palabra ni un gesto de aliento desde el banquillo. "Anima como el que más", nos cuentan desde Sevilla. Por eso también es grande. Juan Carlos está muy serio, no sabemos si porque las molestias no remiten o porque duele no jugar cuando la fiesta en la pista y en las gradas es la que es: Fiesta Grande. Pronto contaremos con él, estoy seguro. Y con él en cancha se completará el festín, porque Juan Carlos llega a este Eurobasket con un apetito voraz. Apetito de grizzlie.



