Fue al Milán cuando era más difícil

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José Mari era una de las promesas más descollantes del Sevilla cuando Miguel Ángel Gil Marín, entonces director deportivo del Madrid, decidió pagar su cláusula de rescisión (75.000 euros) para ficharlo de inmediato. Desde entonces, siempre fue recibido en Nervión con mucha hostilidad (no sé si por eso o porque, en el fondo, siempre tuvo corazón bético). Posteriormente fue traspasado al Milán por ¡18 millones de euros! El mérito de aquella operación fue que en aquellos tiempos era muy difícil que un futbolista español recalase en el exigente y pijotero calcio italiano. En ese sentido, José Mari fue un pionero. Y no lo hizo nada mal. Era un delantero listo, rápido y con una habilidad innata para el gol cuando era capaz de encarar el marco rival. Un crack.
Regresó a España y se convirtió en uno de los referentes el Villarreal y tras un muy buen comienzo, ha tenido un par de años aciagos donde el gol se le ha atravesado. Quizá el estilo sudamericano del chileno Manuel Pellegrini no casaba en exceso con las características de un delantero como José Mari, quien necesita tener a alguien que crea en él y en sus dotes de inspiración. Y ese 'alguien' es Héctor Cúper, quien en la entrevista que concedió a As el pasado domingo, reconoció que llevaba tiempo siguiéndole y que le veía como un delantero goleador. Espero que en el Betis recuperemos a uno de esos artistas del gol que tanto escasean en el fútbol español. Hoy se presenta junto a Lima, un defensa brasileño de quien me hablan muchos muy bien. Suerte.



