Yo digo Dr. González

No hay que buscar culpables

Dr. José González
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Como profesional de la medicina deportiva y más concretamente del fútbol, me siento apenado por el fallecimiento de Antonio Puerta. Muchos aficionados aún se preguntan cómo ha ocurrido esto. ¿Por qué se ha llegado a este desenlace fatídico después de estar en un centro médico de prestigio? ¿Cómo es posible que un joven deportista, y además buenísima persona, nos deje en la flor de la vida? En mi artículo anterior hablé de que Puerta había sufrido una fibrilación ventricular. Posteriormente, se ha hablado de una displasia fibrilar de ventrículo, pero al final el nombre es lo de menos. Lo que realmente pasó es que el corazón empezó a latir de forma descoordenada y a enorme velocidad, a veces hasta 300 latidos por minuto. La consecuencia directa es que en estas condiciones el corazón no puede bombear sangre a los órganos, y estos, sobre todo el cerebro, si no reciben oxígeno muchas de sus células se mueren y dejan secuelas irreversibles o la muerte.

En el caso de Puerta, esta ausencia de sangre de forma repetida produjo un fallo multisistémico. Los aparatos respiratorio, cardiovascular, hígado, riñón, etc, no son capaces de funcionar por sí solos, llegando a la parada cardíaca irreversible. Ya hemos escrito en más de una ocasión que las estadísticas hablan de un 30% de muertes súbitas en jovenes deportistas sin causa aparente, con estudios previos normales e incluso sin hallazgos en las autopsias realizadas. Son paradas cardíacas súbitas, en las que no hay que buscar culpables, pero sí obligarnos a todos los responsables a mirar en todas las direcciones...

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