La vigilia de Ramos y Navas

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Conocí a Antonio Puerta en una tertulia organizada por nuestros compañeros de Onda Cero Sevilla. También estaba David Castedo (un pedazo de profesional al que ahora disfrutan en el Levante). Con él venía uno de sus representantes, Jaime Rodríguez de Moya, miembro de una familia que, más que agentes, son amigos y consejeros de todos los futbolistas a los que orientan (ahí quien parte el bacalao es el padre, Jesús Rodríguez de Moya). Nos lo pasamos en grande. Puerta y David fueron dos tíos normales. Con ellos se podía hablar, bromear, hablar de fútbol o reírte con sus chistes. Posteriormente, cuando coincidíamos siempre había una palabra amable, un saludo cordial, una sonrisa. Por eso Puerta caía bien a todo el mundo. Sevillistas y béticos.
Anteayer me di una vuelta por el Pizjuán con Gerardo Movilla, presidente de la AFE. Estaba afectado. Como todos. Eran las dos de la mañana y ahí había 30.000 personas. Camisetas del Sevilla y del Betis, pero sólo un grito "¡Puerta, Puerta!" Sergio Ramos y Jesús Navas, amigos del alma de Antonio, rotos por el dolor, estuvieron allí hasta pasadas las seis de la madrugada. Ayer fue impresionante. Los jugadores del Betis rezaron aparte con todo el respeto y el cariño del mundo; Lopera lloró con Del Nido; ahí estuvieron Espanyol, Getafe, Córdoba, Cádiz, Villarreal, Junta de Andalucía, Comité Andaluz de Entrenadores... Me han llovido mensajes a mi móvil de amigos y conocidos dándome ánimos (¡a mi!) por su muerte. Estamos rotos.



