Yo digo Guillén Balagué

La hora de Schuster ha llegado

Guillem Balagué
Redacción de AS
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Bernd Schuster es hoy por hoy Carlos Queiroz o López Caro. Uno más. Lo hizo bastante bien en el Xerez o el Levante, mejor en el Getafe, pero el vestuario blanco le oye por ser quien fue. La noche antes de su debut tendrá dudas, pero las manejará: y de poco más le sirve ahora haber sido un gran futbolista. De momento es sólo una promesa de entrenador y, en su nueva faceta, se enfrenta al único reto que importa: demostrar que puede gobernar un grande. Cuentan algunos de sus antiguos futbolistas que es muy pancho en los entrenamientos, que parece pasar de todo y que tenía a todos contentos: había mucho rondo, mucha posesión, la vida era fácil para el jugador, no se tenían objetivos claros y encima se ganaba a menudo.

Ahora está en un club donde todo se magnífica: la presión es máxima y 'ser pancho' se convierte en vagancia y, si los resultados fallan, en falta de profesionalismo. Ganar es una obligación y cada punto arañado por el rival le quitará tiempo. Si saca a Drenthe de mediocentro se duda de sus conocimientos y dejar a Raúl en el banco es debate nacional. Todo parece que se le haya hecho un poco cuesta arriba, pero ha llegado la hora en la que le gusta sentirse torero. Dicen que en las noches previas a los partidos se transforma: se vuelve guasón, agresivo, busca la motivación con salidas de tono provocadas. Como si su faena empezara los viernes y acabara tras la rueda de prensa post partido, donde suele re-jugar lo visto sobre el césped. Total: siéntense ante el televisor para descubrir de qué pasta está hecho el Schuster entrenador.

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