Yo digo Alejandro Delmás

El Instituto, a la sombra de Johnson

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
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Hay un atleta del que se espera lo mejor en los inminentes Mundiales de Osaka: Jeremy, Jeremías Wariner. Blanquito, delgadito, ex jugador de béisbol... pero ya 43.50 en 400 lisos, rodando fácil, como quien lava, y cercando los pasos de su mentor y agente: un tal Michael Johnson. "Jeremy va a batir pronto mi récord de 400; puede ser en uno o dos años, pero lo hará", acaba de sentenciar Johnson: que tiene los récords de 200, 19.32 en 1996, en Atlanta, y de 400, 43.18 en Sevilla, en 1999. Antes de 1996, Johnson no había bajado de 19.79 en 200. Pero, en 1996, Michael destrozó dos veces el viejo récord de Pietro Mennea (19.72 en la altitud de México, en 1979)... y lo destrozó con ganancias de tiempo que sólo admiten un calificativo: exageradas. Marcas: 19.66 en los trials de selección de EE UU, ya en el calor húmedo de Atlanta, y 19.32 en los Juegos Olímpicos del Centenario: e-xa-ge-ra-do. Bestial, chicos.

En el 200 de Atlanta, los 19.68 de Fredericks le valieron para llegar... casi a seis metros de Johnson. En el Mundial de Sevilla, final de 400 lisos, 26-8-1999, Michael pasó el 300 en... 31.2. En la semifinal hizo 43.95, parándose sin rubor en los últimos 100 metros. No tenía quien le apretara. Bestial, chicos. Clyde Hart, el entrenador de Johnson, entrena al fácil Jeremy Wariner. El Instituto Japonés de Ciencias del Deporte hará los controles en el barrio de Nishigaoka, Ki-taku. Allí acechan a Wariner, en el calor húmedo de Osaka. Pero ya no atraparán a la sombra de Johnson. Go all the way. A ver quién les pilla.

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