Reacción medida y meditada
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La Real Federación Española de Automovilismo ha expresado por dos veces en sólo unos días su profundo malestar con todo lo ocurrido durante el polémico GP de Hungría. Quienes conozcan a su presidente, Carlos Gracia, quizá esperaban una respuesta más contundente o severa, puesto que es un directivo de ideas y gestos claros. Incluso he leído algunas críticas hacia la entidad por la tibieza en su defensa de Fernando Alonso, sobre todo con el precedente cercanísimo de la que ha liado el italiano Luigi Macaluso con el caso del espionaje. Sin embargo, pienso que la RFEdeA ha actuado en esta ocasión con acierto, con una reacción medida y meditada que deja claro su posicionamiento a favor del piloto asturiano, pero sin perjudicar a otros intereses del automovilismo español en el panorama internacional.
Estoy seguro de que a Gracia el cuerpo le pedía alinearse contra el atropello que sufrió Alonso, dejarse de diplomacias y decirle a Mosley lo que piensa de esa sanción sin argumentos. Pero nuestro deporte, por suerte, va más allá de los éxitos de Fernando y viendo cómo se las gastan en la FIA su responsabilidad es andarse con pies de plomo. Este organismo concede pruebas como los grandes premios de F-1 (dos en España a partir de 2008), el Mundial de rallys en Cataluña, el de Turismos en Valencia, el IRC en Asturias, la Baja Aragón... además de otorgar a cada país un mayor o menor protagonismo en el contexto internacional. Es decir, mucho es lo que está en juego como para echarlo a perder en un momento de calentón... que seguro también lo hubo en nuestra federación.




