Sergio y el buen olfato del Chelsea

Los penaltis han sido históricamente el punto negro de la Selección. Las contadas ocasiones en que los españoles han salido victoriosos de esta injusta muerte súbita -Mundial'02 ante Irlanda o Eurocopa'84 ante Dinamarca- han sido una pequeña luz comparadas con las cegadoras decepciones vividas siempre desde los once metros -Mundial'86 ante Bélgica, Eurocopa'96 ante Inglaterra y Mundial'02 ante Corea-. El más reciente fiasco se produjo en el Mundial Sub-20, hace poco más de una semana, en el que los checos dejaron a los nuestros con la misma cara incrédula de siempre.
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Ayer la historia amenazó con repetirse. Francia había aguantado el empuje de España, que vio cómo sus opciones de ganar el partido se habían esfumado por la falta de puntería. Pero en esta ocasión el destino tenía guardado un hueco para Sergio Asenjo. El brillante guardameta del Valladolid, que ya deslumbró en el Europeo Sub-17 del año pasado en Luxemburgo, sacó a relucir su calidad y dio el pase a la Selección con dos paradas determinantes.
A sus 18 años, Sergio ya sabe lo que es jugar en el primer equipo del Valladolid. Además, su buena temporada ha ayudado a que el filial violeta haya logrado salvarse en Segunda B. Su progresión está siendo tan buena que los ojeadores del Chelsea han subrayado su nombre, como hicieran la campaña pasada. Ahora, con un año menos que el resto de sus compañeros, vuelve a despuntar en Europa. La lesión de Felipe Ramos le abre la puerta para la final. Él, como el resto, la merecen.



