Un carrerón echado a perder
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Me entusiasmó la carrera de Alonso en Magny-Cours. Valiente, atrevido, incisivo, perseverante, rapidísimo, consecuente, hábil... Un festival de cualidades al volante que, sin embargo, no tuvieron fiel reflejo en su clasificación. ¿El motivo? La incomprensible estrategia de su escudería, que está llevando la preocupación por la igualdad entre sus pilotos hasta límites enfermizos... y perniciosos. McLaren no acertó ayer y eso le pudo costar al asturiano fácilmente dos posiciones, unos valiosos puntos considerando el tercer puesto de Hamilton. No pienso que haya mala intención en las decisiones de la escudería, pero la realidad es que entre unas cosas (averías) y otras (errores) están perjudicando de forma significativa las opciones de Fernando.
Pero me quedo con lo positivo. Y eso es que Alonso no se arruga ante las dificultades, entre otras cosas porque su talento le permite afrontar los desafíos con una seguridad que otros ni sueñan. Por eso creo que sus aspiraciones al título siguen intactas, porque catorce puntos de déficit no son nada con nueve carreras aún por delante, sobre todo si el rival es tan insulso y amarrategui como el Hamilton de Francia. La verdad es que me ha parecido la actuación más decepcionante del británico, que no sólo cedió su posición en la parrilla sino que, sin mayores explicaciones, acabó a 32 segundos del vencedor Raikkonen. Es un piloto excepcional, no lo dudo, pero que tampoco me hablen de un superhombre o un extraterrestre. Así que hay pelea, hay campeonato...




