La persiana, un fallo y el de la mano
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El día más bonito de la historia azulona no tuvo continuidad en el césped ni un final feliz. El Geta dio la cara, no fue peor que el Sevilla pero pagó diez minutos de novato que le costaron la Copa. En el arranque, los de blanco parecían más, Contra se pudo autoexpulsar, Güiza bajó las persianas y Pulido vio solo a Kanouté y le asistió por esa maldita falta de contundencia que ha dejado al abulense sin jugar en un grande. Desde entonces todo fue equilibrio y fútbol justito. De repente, apareció Rodríguez Santiago. Claro, que si no vio la mano de Messi no le vamos a exigir que vea un penalti cualquiera en un final de Copa cualquier (para él) cometido sobre Manu del Moral.
Un detalle 'insignificante' que no impedirá que la marea azul pueda estar hoy muy orgullosa. Como su equipo peleó hasta el minuto final en clara inferioridad y se mereció el saludo, los aplausos y las camisetas que les entregaron sus héroes. Hoy seguirán siendo héroes porque ésta es la Copa del Getafe la haya levantado o no. Esta vez pagamos la novatada y quizá por novatos también se pagó el peaje del tal Rodríguez Santiago. Pero ya ha avisado el alcalde de que volveremos, y muy pronto. Y a pesar de todo bien merecido estará hoy el baño de multitudes que se ha ganado el equipo, de arriba a abajo, y por eso Getafe y su Cibelina se van a volcar en el consuelo de los que se han dejado la piel todo el año por esta camiseta. Esta vez ni nuestro ídolo Pachón pudo obrar el milagro.




