El morbo de la guerra en casa
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Los pilotos, al menos la mayoría, coinciden en señalar que su primer rival es el propio compañero de equipo. Es lógico. Si quien comparte box contigo te gana, lo hace en teoría con tus mismos medios, lo que se traduce en una conclusión demoledora: es mejor que tú. Por eso suele existir un pique (sano o no tanto) entre compañeros de escudería, una situación que está despertando una enorme expectación en el caso de Fernando Alonso y Lewis Hamilton. Nunca había visto algo similar con el asturiano y sus anteriores escuderos, Trulli y Fisichella, quizá porque nadie les consideraba rivales de entidad. Pero la cosa cambia, y mucho, con el británico, lo que provoca un morbo indiscutible por la guerra en casa que quizá pronto deba gestionar McLaren-Mercedes.
Será uno de los alicientes de esta temporada. Fernando no sólo tiene que controlar a la amenaza roja de los Ferrari, también debe marcar de cerca al protegido de su jefe. ¡Menuda papeleta! Encuentro en estos días a muchos aficionados interesados en la última revelación de la Fórmula 1; unos, preocupados por su ídolo español; otros, esperando que su batalla nos depare grandes momentos; e incluso algunos, deseando que el inglés le dé una buena paliza a nuestro campeón. En cualquiera de los supuestos, lo mejor del caso es que el interés por los grandes premios se mantiene e incluso se incrementa (ahí están las audiencias televisivas). Y como yo sigo confiando en Alonso frente a ese talentazo que es Hamilton, pues tampoco me preocupa. Y sí estoy listo para disfrutar a tope de su duelo...




