Y suerte que marcó Beckham...

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Todo comenzó el pasado sábado en Bilbao con unas desafortunadas alusiones de Blas Ballesteros, miembro de la Comisión del Centenario, al estadio Ramón Sánchez Pizjuán. Pidió disculpas, pero en una ciudad tan dual como es Sevilla esto sirvió para que periodistas y medios declaradamente sevillistas o béticos arrimasen el ascua a su sardina. Mientras los deportistas mantenían la compostura, la guerra mediática ya estaba desatada y se escarbaba en chorradas como el supuesto pasado bético de El Arrebato o un añejo sevillismo de Luis Fernández.
El sábado todo se disparó. Se prohibió la entrada a la radio oficial del Sevilla y Del Nido no acudió al acto protocolario bético para no toparse con el busto de Lopera. Otros clubes sí estuvieron y no pasó nada. Esto lo relató el speaker del Betis, Manolo Melado. Se debió haber evitado. El estadio estalló en insultos contra el presidente sevillista. Lo del enfrentamiento entre directivas, bochornoso. Y porque marcó Beckham que si no, las teles se ponen las botas. Esto no es Sevilla. ¡Qué país!



