No todo fue malo en Riazor
Excesivo castigo el que anoche sufrió el Valladolid en Riazor. Lo peor fue la forma en que se produjo, cuando casi parecía conseguido el 2-1, un resultado que hubiera sido muy válido para afrontar con esperanzas el partido de vuelta en Zorrilla. Pero los errores defensivos del equipo de Mendilibar le condenaron a romper la espectacular racha que llevaba de 21 partidos sin conocer la derrota. Durante casi una hora los aficionados del Valladolid soñaron con ver a su equipo en semifinales. El gol de Manchev y el descaro generalizado de todo el equipo crearon grandes esperanzas.
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Sin embargo, el Valladolid tocó suelo y ahora hay que ver cómo asimila una derrota que llega cuatro meses después del último partido que perdió. Ahora, con ese 4-1 no quedan más que dos caminos. Uno, intentar en la medida de lo posible complicar al Deportivo el partido de vuelta. Es verdad que soñar con un 3-0 parece casi ilusorio, pero también es cierto que conociendo el carácter del equipo de Mendilibar, mal harían los gallegos en llegar confiados a Valladolid.
El segundo camino está claro que debe ser la Liga. El Valladolid tiene que olvidar rápidamente lo que ha pasado en Riazor para seguir creyendo en sus grandes posibilidades ligueras. El sábado, en Las Palmas, tiene una gran oportunidad de demostrarlo, porque todo no ha sido malo en A Coruña. La aparición de un hombre como el búlgaro Manchev servirá para reforzar de forma muy importante y efectiva el juego de ataque del equipo verdiblanco. Ayer, además de hacer un gran gol, el último fichaje blanquivioleta tuvo detalles de verdadera categoría.




