Una nueva fuga previsible

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Los clubes normales suelen tener ojeadores cuya misión consiste en descubrir dentro y fuera de sus lares jóvenes talentos ideales para su equipo. Así, el Liverpool tiene en Andalucía a Pedro Campos, residente en Córdoba, quien desde hace tiempo conocía la existencia de Francis, Popo y otros muchos valores de la cantera malagueña, por lo visto, desconocidos por los técnicos de la casa que no han sabido (o no les han dejado) dar el informe preciso para propiciar un blindaje que hubiera, al menos dificultado la fuga del último talento malaguista a la ciudad de The Beatles.
L preocupante con todo no es su marcha. Al fin y al cabo, es para mejorar. Lo que de verdad inquieta es que la afición costasoleña no le ha podido disfrutar y el club no le sacará rentabilidad. No ya por no saber amarrarle, sino por no descubrirle. Lo cual ya es para reflexionar. Si todos los equipos tienen especialistas en cantera como Pablo Blanco en el Sevilla u ojeadores allende su residencia, ¿por qué el Málaga no sabe explotar todo lo mucho y bueno que tiene en su casa? ¿Y saben lo peor? Que habrá más fugas. ¡País!



