El trabajo físico fue conmovedor
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Para mí sería muy injusto apuntar algo negativo del Racing. Me niego. El pundonor y la entrega desplegados por los de Portugal a punto estuvieron de dar los tres puntos a los verdiblancos, y no es día para barruntar sino para sacar pecho. Con sus armas, el Racing anuló al Atlético en todo momento, salvo en una jugada a balón parado. Hago mías las palabras de Víctor Fernández tras el Racing-Zaragoza de la primera vuelta: "En ocasiones el Racing realiza un despliegue físico conmovedor". Eso es el Racing, un grupo compacto y unido, que persigue un objetivo común: dejarse la piel por la elástica verdiblanca, y hacer que el rival de turno parezca un cero a la izquierda. No es casualidad, el Racing es tan incómodo como un chicle pegado a la suela del zapato.
A ello contribuye la llegada de pilares cántabros incontestables para el vestuario, como Colsa y Munitis, o la aportación de un joven canario sinónimo de casta y sacrificio, como Vitolo. No hay virus en la caseta ni ovejas negras que desestabilicen la armonía del grupo y Portugal, sencillamente, es un tío normal que evita buscar la cuadratura del círculo. Así, poco a poco se irá cimentando un proyecto ilusionante. El Racing no sólo es Zigic; el gigante es la punta del iceberg. La entrega, presión, anticipación, concentración, criterio en la salida de balón y el trabajo asfixiante sobre los jugadores rojiblancos fueron primorosos y un ejemplo de piña, de trabajo en equipo. Quedan cuatro días para reforzar al equipo, pero por favor no lo toquen mucho.



